El Rincón de Joseca

Otro mundo es posible

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El miedo cambia de bando

Posted by Joseca en 12/02/2013

En 48 horas el PP ha rectificado tres veces: en la ILP hipotecaria, en el caso Sepúlveda y en el tasazo judicial. Y lo ha hecho no por arrepentimiento sincero de sus posiciones políticas sino por presión popular.

El caso de la iniciativa presentada por la Plataforma de Afectados por la Hipoteca constituye un hito: es la primera vez que tenemos la impresión de que el miedo ha comenzado a cambiar de bando. Que esa sensación abandone nuestros corazones y cree hogar en sus cabezas es clave para mantener determinadas conquistas y recuperar otras.

Lo que hemos ganado hoy es solo una batalla, cierto. Pero es una batalla muy importante: hoy nos hemos dado cuenta que tenemos más poder del que intuimos. Hoy hemos comprobado que se puede desahuciar la desesperanza, rescatar la utopía, materializar los anhelos, desterrar las pesadillas. Hoy es un día fundamental no tanto por lo que se ha conseguido sino porque por fin muchos han advertido que la vela de ese barco a la deriva que es España se balanceará en uno u otro sentido en función del viento que seamos capaces de azuzar.

Ha llegado el momento de que, como rezaba un antiguo lema zapatista, el Gobierno se de cuenta que aquí el pueblo manda y él obedece. Cuantos más seamos saliendo a la calle, discutiendo en los bares, aportando argumentos a familiares y compañeros de trabajo, movilizándonos en las redes sociales, asambleando, militando en partidos políticos o sindicatos, levantando las manos, alzando los puños, gestionando centros sociales, realizando acciones de desobediencia civil… cuantos más seamos menor será la capacidad de la élite gobernante para asumir las directrices de quienes les mueven los hilos.

De nosotros depende.

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Consecuencias del impago del euro por receta

Posted by Joseca en 10/01/2013

Desde que el art. 2 de la Ley 8/2012, de 28 de diciembre, de Medidas Fiscales y Administrativas de la Comunidad de Madrid, coloquialmente conocida como Ley de Acompañamiento de los Presupuestos, crea la denominada tasa del euro por receta, diversas organizaciones de consumidores, partidos políticos y movimientos sociales han llamado a la objeción de conciencia.

La reacción de las autoridades de la Comunidad de Madrid no se ha hecho esperar y, gracias al altavoz mediático de los medios de comunicación afines, han atemorizado a la ciudadanía advirtiendo que el impago de la tasa ocasionaría recargos e incluso se llegaría al embargo de bienes y derechos.

Lo que a continuación van a leer es un estudio estrictamente jurídico en el que he analizado las consecuencias del impago, sin penetrar en otras consideraciones políticas y sociales que por obvias y reiteradamente expuestas en otros ámbitos omito. La conclusión es contundente: en el caso de la tasa del euro por receta, la Comunidad de Madrid no puede con carácter general iniciar procedimiento alguno para exigir su pago por vía ejecutiva, estando habilitada únicamente para imponer sanciones de un importe mínimo.

Vaya desde aquí mi pequeña contribución en la defensa de la Sanidad Pública.

1.- ¿Qué es el euro por receta?

El euro por receta es un tributo regulado en el Texto Refundido de la Ley de Tasas y Precios Públicos de la Comunidad de Madrid, aprobado por Decreto Legislativo 1/2002, de 24 de octubre (en adelante TRLTPP) denominado “tasa por prestación de servicios administrativos complementarios de información, con ocasión de la emisión de recetas médicas y órdenes de dispensación”.

A través de él, los usuarios de la Comunidad de Madrid deben abonar la cantidad de un euro cuando se les dispensa un producto a través de una receta oficial del Servicio Madrileño de Salud en una de las oficinas de farmacia de la Comunidad de Madrid (art. 533 y 535.2 TRLTPP)

2.- ¿Qué ocurre si un ciudadano no paga un tributo autonómico?

Cuando no se abona de forma voluntaria un tributo, la Comunidad de Madrid inicia una serie de medidas tendentes a su cobro y a la imposición de la sanción correspondiente. Por otra parte y sin perjuicio de lo anterior, la Comunidad de Madrid puede imponer al infractor una sanción.

El procedimiento tanto para exigir el pago de la deuda como para imponer la sanción se regula básicamente en la Ley 58/2003, de 17 de diciembre, General Tributaria (en adelante LGT) y sus disposiciones de desarrollo (principalmente el Reglamento General de Recaudación), normas a las cuales se remite expresamente el art. 19.3 TRLTPP.

3.- Si la Administración inicia un procedimiento de apremio, ¿en cuanto se incrementa el importe de la deuda? ¿Puede proceder al embargo?

El inicio del período ejecutivo determina la exigencia de los intereses de demora, de los recargos correspondientes y, en su caso, de las costas del procedimiento de apremio (art. 161.4 LGT). Por lo que hace referencia al interés de demora, es “el interés legal del dinero vigente a lo largo del período en el que aquél resulte exigible, incrementado en un 25 %, salvo que la Ley de Presupuestos Generales del Estado establezca otro diferente” (art. 26.6 LGT). Actualmente, el interés legal del dinero está cifrado en un 4%, por lo que el interés de demora ascendería al 5%. El recargo de apremio ordinario por su parte es del 20% (art. 28.4 LGT). Quiere todo ello decir que en una tasa de un euro, el montante global del importe que teóricamente habría de abonarse por no pagarla en periodo voluntario ascendería a una cantidad de 25 céntimos sobre el principal.

Si la tasa no se abonase siquiera una vez apremiada, la Administración está habilitada, en el seno del procedimiento ejecutivo, para embargar bienes y derechos del sujeto pasivo en cantidad suficiente para cobrar la deuda, ello bajo el procedimiento y los requisitos establecidos en los arts. 169 y siguientes de la LGT. En el caso de la tasa del euro por receta y dado que el importe de la deuda ascendería a 1,25 euros, sería jurídicamente complicado justificar un embargo por esa cantidad, habida cuenta que en el mismo debe regir el principio de proporcionalidad (art. 169.1 LGT).

4.- En el concreto caso de la tasa del euro por receta, ¿puede la Comunidad de Madrid apremiar la misma y embargar bienes y derechos de los ciudadanos que se nieguen abonarla?

El art. 1.1 de la Orden de 4 de febrero de 2010, de la Consejería de Economía y Hacienda de la Comunidad de Madrid, ordena, al amparo del artículo 37.3 de la Ley 9/1990, de 8 de noviembre, Reguladora de la Hacienda de la Comunidad de Madrid, que se disponga la anulación y baja en contabilidad de aquellas deudas cuyo importe pendiente de ingreso “a fecha fin de pago en período voluntario sea inferior a 6 euros” .

Quiere ello decir que en el caso de la tasa del euro por receta, la Administración autonómica no podrá iniciar procedimiento ejecutivo de ningún tipo. Solo en el caso de que el objetor reúna deudas, bien por sucesivos impagos de la tasa del euro por receta bien provenientes de otros títulos, cuya suma supere esa cuantía de seis euros podrá la Consejería de Hacienda incoar el procedimiento de apremio (art. 1.2 de la Orden). Y en ese caso, debe recordarse que el incremento del importe a abonar sería mínimo, tal y como se ha explicado en la respuesta a la pregunta 3.-.

5.- Con independencia de que la Comunidad Autónoma pueda o no iniciar el procedimiento de apremio, ¿puede imponer una sanción al que no abone la tasa del euro por receta?

Sí. Ahora bien, en el caso de impago de la tasa del euro por receta, la infracción ha de reputarse como leve toda vez que su base es inferior a 30.000 euros, por lo que consistirá en una multa pecuniaria proporcional del 50%, esto es, de 50 céntimos (art. 191.2 LGT).

Esta cuantía podrá incrementarse en cinco puntos porcentuales, es decir, en cinco céntimos más, en las sanciones que se vayan produciendo con ocasión de impagos sucesivos de la tasa a lo largo de un periodo de cuatro años (art. 187.1 a) LGT).

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Gracias, bomberos

Posted by Joseca en 17/09/2012

Un pequeño video casero para homenajear a los bomberos, presentes ayer 15-S, como siempre, en Madrid.

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Las mentiras de los amos de Europa

Posted by Joseca en 14/05/2010

Tal noche como ésta uno podría sentarse delante de su portátil y escupir en forma de insultos toda suerte de maldiciones bíblicas y macabros anatemas. El cuerpo te pide destinar la retahíla de imprecaciones en primer lugar al hombre del talante, a ese que lo mismo glosa una obviedad que transforma su inane programa político en una campaña de cejas arqueadas y sonrisas con gemelos.

Lo que ocurre es que cuando la inicial amargura va diluyéndose y concedes un espacio a la reflexión, adviertes que Rodríguez no es más que una polichinela en manos de aquellos que durante tantos años han dictado las reglas del capitalismo del casino. Entonces, al tiempo que el aborrecimiento por el Presidente se transforma en una pelada ojeriza, las execraciones toman la forma de adoquín griego y te planteas el por qué no proyectarlas sobre las marmóreas sedes de aquéllos que, sin atisbar adelgazamiento ninguno de sus inmaculadas cuentas bancarias, eran objeto de agasajos presidenciales en forma de saneamientos y rescates varios. Porque esos son los que, mientras disfrutan de sus yates y sus lujosas residencias de verano, transforman como doctos alquimistas el vil metal del trabajo ajeno en el oro propio del capital transfronterizo. Las reformas anunciadas ayer por el Jefe del Ejecutivo español no son sino el trasunto económico del poder político de estos ladrones de guante blanco y corbata de seda, una influencia que condiciona a los Gobiernos nacionales y que marca desde hace décadas sus políticas económicas y sociales. Es por ello que las medidas en España son análogas a las que han adoptado o están por adoptar las autoridades griegas, las portuguesas, las irlandesas o las francesas: en el fondo todas ellas beben de la misma fuente ideológica de la que manan las aguas amargas que empapan los principios y la normativa aprobada por las Instituciones de la Unión Europea y que impulsan aquellos predadores desde organismos como el FMI, el BM o la OCM.

Ayer Rodríguez asumió, si no lo había hecho ya, la preeminencia de los mercados financieros sobre el Estado y la ciudadanía. Él no decide, ejecuta órdenes. Se creyó Luis XIV y terminó siendo su sastre. Si fuera más leído sabría que ya en diciembre de 1997 Ignacio Ramonet, en su celebérrimo “Desarmar los mercados financieros”, advertía:

El desarme del poder financiero debe convertirse en un interés cívico de primera magnitud, si se quiere evitar que el mundo del próximo siglo se transforme en una jungla donde los predadores impongan su ley”.

Lamentablemente, el no haberlo hecho ha provocado la crisis actual y está permitiendo una nueva vuelta de tuerca que amenaza con socavar, definitivamente, los cimientos del Estado del Bienestar en toda Europa. Y es que el escenario actual demuestra que la Ley, lejos de ser la expresión de la voluntad popular, es la manifestación del poder financiero.

Ciñéndonos a la comparecencia de ayer, el Presidente español tuvo la gentileza  de taladrar un agujero, uno más, en el cinturón de las clases populares, haciendo suyo el dogma de que programas de ajuste como el que presentó son necesarios en países como España, dado que su excesivo déficit y  profusa deuda pública constituyen obstáculos insalvables para lograr la ansiada recuperación económica. Esta idea pertenece a un campo teórico que encuentra la explicación a las elevadas tasas de desempleo en las presuntas rigideces de sus mercados laborales y en la teórica insostenibilidad del sistema público de pensiones el cimiento en el que basar la hipotética quiebra del Estado del Bienestar. Así es que no sueñen con que éste ha sido un episodio aislado. Con toda seguridad en breve tiempo se transformará en una pesadilla que acompañará las medidas anunciadas ayer con otras tendentes al abaratamiento del despido y a la transferencia de esa gran tarta del ahorro colectivo e intergeneracional que es el sistema público de pensiones al sector privado.

Lo cierto es que, frente a lo que se piensa y se dice, ninguna de las presuntas “verdades” neoliberales goza de evidencia empírica: crisis antecedentes de similar gravedad (estúdiese como la Administración Roosevelt hizo frente a la Gran Depresión en EE.UU. o como operó el denominado Plan Marshall en la Europa de la posguerra) se resolvieron con una intervención pública masiva para crear empleo, ingentes inversiones públicas en infraestructuras, la aparición de bancas de tal naturaleza y el incremento de la masa salarial de los trabajadores, lo que provocó la minoración del desempleo, el acceso al crédito, la activación de la actividad económica y el crecimiento de la demanda debido una mayor capacidad de consumo. El déficit fue enjugado a lo largo de varios años y fue matizado con la subida de impuestos a las clases más pudientes. Lo que proponen los tercos defensores del neoliberalismo es justamente lo contrario, desconociendo que precisamente la llamada edad dorada del capitalismo tuvo lugar tras la implementación de aquellas medidas y fue diluyéndose a partir de los años 80 cuando comenzaron a desarrollarse las políticas defendidas por ellos. Un ejemplo de las perniciosas consecuencias de las medidas que se pretenden emplear en los países del sur de Europa puede encontrarse en Letonia, que desde hace dos años las aplica con el fin de integrarse en la Unión Europea.

Por otra parte, los datos actuales de países como Grecia o España desmienten las críticas antes reproducidas. Su déficit ni es estructural ni ha sido provocado por la exhuberancia del gasto público, sino que tiene su origen, en una gran medida, en la caída en la recaudación de los ingresos. Ambos países han conocido de un crecimiento económico en los últimos diez o quince años superior a la media de la Unión Europea y tienen un gasto público, con relación al PIB, inferior al promedio de la UE-15. Por otra parte, la deuda es similar a la prevista para el 2011 como media de los países de la OCDE y desde luego, menor por ejemplo que la de Japón. En cuanto a los costes laborales, citados frecuentemente como uno de los escollos principales para la competitividad y el crecimiento, las naciones objeto de los ataques especulativos son precisamente las que tienen uno de los niveles salariales más bajos de la UE-15. Por lo que se refiere al sistema público de pensiones, me remito a lo que expuse en la entrada que publiqué el pasado 23 de febrero: “Contra el pensionazo”. Curiosamente, y como ya expuse en un comentario a esta entrada, España tiene, respecto del resto de los países de la OCDE, uno de los porcentajes más bajos de empleados públicos respecto de su fuerza laboral: mientras que la media se sitúa en el 14,3 %, España por ejemplo se sitúa en el 13%. Curiosamente los países en los que las cotas de bienestar alcanzan los niveles más altos (Noruega, Suecia, Francia, Finlandia…) el porcentaje se sitúa por encima del 20%. Otra cuestión es la distribución de dichos recursos humanos entre las diferentes administraciones. Lamentablemente, no quedan ahí los parecidos: son también los países en los que los índices de evasión fiscal y economía sumergida son mayores y en los que los beneficios empresariales y de la banca son más altos. Finalmente, en ellos se ofrece la mayor polarización de las rentas.

No pretendo aburrirles con datos, análisis y comparaciones de mayor calado, que podrían hacerse. Para ello les remito a los lúcidos artículos que escribe Vincenç Navarro en su blog. Tan sólo he pretendido poner de manifiesto que estas sociedades del pensamiento único –diría yo más del pensamiento cero- nos regalan argumentos falaces y nos venden hechos que no son tales. Ha llegado la hora de que la izquierda, lejos de asumir un lenguaje y una política que no le son propios, materialice una propuesta alternativa a la crisis que tenga como vectores tres puntos principales:

1.- La estimulación de la demanda mediante el incremento de la capacidad adquisitiva de las clases populares y la inversión pública en infraestructuras.

2.- La reforma del sistema impositivo construyendo un modelo verdaderamente progresivo, con una actuación decidida contra el empleo de las fórmulas legales o paralegales que facilitan la evasión fiscal, incrementando de ese modo los ingresos del Estado.

3.- Intervención pública para garantizar el acceso al crédito mediante la creación de una banca pública.

Naturalmente, la puesta en práctica de este paquete obligaría previamente a desatar el auténtico nudo gordiano de la crisis: el control de los mercados financieros. Dicho queda. Otra cosa es que los millones de Rodríguez que hay en este santo país se caigan del guindo y tengan la convicción y la fuerza necesaria para llevarlo a cabo. Y mientras tanto, el gobierno aún no sabe que hacer con los que más ganan.

Enternecedor.

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Esto sólo lo arreglamos sin ellos

Posted by Joseca en 03/03/2010

“Somos gente como tú, y pensamos lo mismo que tú piensas. Y lo que hacemos es lo que tú hubieras hecho en nuestro lugar”.

Así se definen los promotores de la popular campaña “esto sólo lo arreglamos entre todos”. Hipócritas. La campaña, apoyada por las Cámaras de Comercio, está creada y promovida por Telefónica, Iberia, El Corte Inglés, BBVA, Banco Santander, La Caixa, Caja Madrid, Repsol, Cepsa, Endesa, Iberdrola, Red Eléctrica, Mapfre, Renfe, Abertis, Mercadona, Indra y Seopan. 50.000 millones de beneficios en el año 2009 les contemplan. Sí, definitivamente son gente como nosotros.

El lema de la campaña es de por si ya indicador de lo que se pretende: un “esto” que cosifica el problema y le priva de contenido ideológico, un “sólo lo arreglamos” que parece indicar que no existen más alternativas que el actual modelo y un “entre todos” que presupone la asunción del principio de la socialización de las pérdidas y de los esfuerzos que han de acometerse para lograr la recuperación económica.

Tanto la naturaleza de los promotores como el lema son datos suficientemente claros de las intenciones de la campaña: generar la sensación de que el actual marco económico sólo es posible superarlo con la revitalización del consumo y la merma de derechos, aceptando el actual modelo como el único factible.

Tampoco dejan lugar a dudas las “reflexiones” que pueden leerse en el “quienes somos” de la Fundación Confianza, constituida por los promotores para gestionar la iniciativa. Según la Fundación,

A veces se nos olvida que la economía, y la propia vida, tienen ciclos. Hay tiempos de bonanza y tiempos de crisis y hay que adaptarse a cada momento, sacando lo mejor de cada uno en cada circunstancia. Las crisis forman parte del desarrollo de las sociedades y de las personas (…).Después de muchos años de bonanza económica y social, en donde probablemente todos (personas, empresas, estados…) hayamos vivido por encima de las nuestras posibilidades, vivimos ahora una de las mayores crisis de nuestra historia reciente. Una crisis coyuntural y, a la vez, estructural, inédita y global. Pero ni es la primera, ni será la última”.

La conclusión parece evidente: la crisis no tiene carácter excepcional (no es sistémica) y es un periodo que ha de asumirse con naturalidad. La genésis de la crisis no está en el afán especulativo de los bancos ni en el comportamiento de las grandes empresas. Tanto los Estados como nosotros somos responsables igualmente de la misma.

Sinceramente, creo que como dicen en la web de la contracampaña estosololoarreglamossinellos.org, “se ríen de nosotros. Dicen que de esta salimos todos juntos, mientras se revuelcan en sus beneficios. El alto empresariado ha iniciado una ridícula campaña como un recurso más con el que seguir jugando con el trabajador de a pie, con el parado, con el estudiante. Con ese que, al contrario que ellos, sí ha sufrido esta crisis”.

Y es que no deja de ser irónico que sean precisamente los máximos responsables de la crisis los que pretendan que asumamos, mediante un cuidado marketing y casi de forma inconsciente, que su superación sólo podrá tener lugar mediante nuestro “esfuerzo”, lo que, traducido al lenguaje que ellos entienden, conllevará medidas ya anunciadas como el abaratamiento del despido, el aumento de la edad de la jubilación, una mayor precariedad laboral, la congelación de salarios, la reducción del gasto social…

Mientras sus beneficios multimillonarios, sus contratos blindados, sus privilegios fiscales, sus planes de pensiones sigan siendo los que son, lo único que deben encontrar en nosotros es la exigencia de reformas estructurales que calmen la sed de justicia social. Y esas reformas han de comenzar combatiendo la base ideológica que los sustenta como paso previo a reformular un ordenamiento jurídico pensado por y para ellos.

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Contra el pensionazo

Posted by Joseca en 23/02/2010

Treinta años llevan advirtiendo “sesudos” expertos, “finos” analistas y políticos “responsables” de la presumible quiebra del modelo de Seguridad Social. Treinta años en el que periódicamente se predice la insostenibilidad del Estado del Bienestar.

Las razones o fundamentos que acompañan a estas estimaciones –abyectas por interesadas muchas ellas, fuertemente ideologizadas todas pese a su aparente pulcritud técnica– han sido denunciadas en más de una ocasión. Lo trascendente, empero, es que el transcurso del tiempo muestra y demuestra que, ante todo, son consideraciones erradas. Ni el sistema quebró en los ochenta, ni lo hizo en los noventa ni lo hará en las próximas décadas. Y no sucederá porque, como acertadamente señala Juan Francisco Martín Seco,

la Seguridad Social es parte integrante del Estado, su quiebra sólo es concebible dentro de la quiebra del Estado, y el Estado no puede quebrar; todo lo más, acercarse a la suspensión de pagos, pero tan sólo si antes se hubiese hundido toda la economía nacional, en cuyo caso no serían únicamente los pensionistas los que tendrían dificultades, sino todos los ciudadanos: poseedores de deuda pública, funcionarios, empresarios, asalariados, inversores y, por supuesto, los tenedores de fondos privados de pensiones. Los apologistas de estos últimos, que son los que al mismo tiempo más hablan de la quiebra de la Seguridad Social, olvidan que son los fondos privados los que tienen más riesgo de volatilizarse, como ha demostrado la actual crisis bursátil”.

Cuando los gurús del Neoliberalismo económico afirman que el aumento de la esperanza de vida y de los beneficiarios del sistema público de pensiones (más ancianos y durante más tiempo) conllevará un aumento del gasto público que el Estado no podrá asumir, obvian cuando no ocultan la posibilidad de que el aquél se financie no sólo a través de las cotizaciones sociales sino directamente mediante los impuestos, esos que curiosamente también se pretende reducir; ello sin perjuicio de que, como demuestra el catedrático Vinceç Navarro, parten de apriorismos fácilmente rebatibles, pues el crecimiento previsto del PIB durante los próximos 50 años en España supondrá a su vez un incremento de recursos que permitirán financiar ese mayor gasto.

Las propuestas retrasando de forma obligatoria la edad de jubilación y calculando la pensión basándose en un periodo laboral más largo que el que hoy se utiliza parten igualmente, y en esto el profesor es meridianamente claro, del error en el cálculo y en la interpretación del aumento en la esperanza de vida. Como indica Navarro, las diferencias en longevidad por clase social son enormes.

Así, la diferencia en los años de vida existente entre una persona  perteneciente a la decila de renta más baja del país (los más pobres) y la decila superior (los más ricos) en España es nada menos que de diez años (ha leído bien, diez años). Estas diferencias en longevidad se deben a que el nivel de salud de la población depende, sobre todo, de la clase social a la cual se pertenece. Un trabajador no cualificado (en paro frecuente durante más de cinco años) tiene, a los sesenta años, el nivel de salud que un banquero tiene a los setenta años. Este último sobrevivirá al primero diez años. Es profundamente injusto pedirle al primero que continúe trabajando dos (y algunos piden cinco) años más para pagar las pensiones del segundo que le sobrevivirá diez años. La insensibilidad hacia esta realidad mostrada por estos informes es abrumadora. Retrasar la edad de jubilación a toda la población trabajadora sin más, es una medida que perjudica a las clases populares para beneficiar a las clases de  mayores rentas que viven más años“.

Y es que

la causa mayor por la que varios países hayan retrasado la edad de jubilación a los 67 años no ha sido tanto el intento de retrasar tal edad legal, sino la de retrasar la edad real de jubilación, edad que en España es ya, 62,5 años, la más alta existente en la UE. Lo que debe hacerse es precisamente acercar la real a la legal, imposibilitando la práctica generalizada del mundo empresarial de utilizar las prejubilaciones como mecanismo de reducir las plantillas, hecho que afecta negativamente el tamaño de las pensiones de las personas prejubiladas. Este debiera ser el centro del debate sobre las pensiones; la utilización por el mundo empresarial (incluido en un lugar destacado la banca, la mayor promotora de que se recorten las pensiones en España) de la temprana jubilación como manera de aumentar sus beneficios”.

En todo caso, sirva recordar que según los últimos datos ofrecidos por Eurostat España es uno de los países de la Unión Europea con menor gasto social o, si prefiere, que menos fondos destina a su Estado de Bienestar (pensiones, sanidad, educación, servicios de ayuda a las familias –como escuelas de infancia y servicios domiciliarios–, servicios sociales, vivienda social, prevención de la exclusión social y otros). Si a esta circunstancia añadimos la de poseer una presión fiscal ciertamente inferior a la media europea, puede colegirse fácilmente que las reformas que pueden implementarse sobre el sistema de Seguridad Social y en concreto en el marco del Paco de Toledo no es tanto el aumento obligatorio de la edad de jubilación, como ahora parece proponer ese partido que se autodenomina socialista, sino desandar el camino andado en materia fiscal y potenciar la capacidad recaudatoria del Estado, destinando esos mayores recursos al fortalecimiento de un Estado de Bienestar que, lo quieran o no, forma parte del patrimonio de todos nosotros y cuyas prestaciones, lejos de ser un premio, son un derecho al que no podemos, no queremos, no debemos renunciar.

P.S.: os recomiendo que leáis los artículos que enlazo en esta pequeña reflexión, ya que son tremendamente esclarecedores y sin duda más profundos y razonados que el que acabáis de leer. También os aconsejo que estéis atentos a un libro de inminente aparición editado por ATTAC que lleva por título¿ESTÁN EN PELIGRO LAS PENSIONES PÚBLICAS?. Las preguntas que todos nos hacemos las respuestas que siempre nos ocultan” y que han escrito tres de los económistas más brillantes que hay en España, Vinceç Navarro, Juan Torres López y Alberto Garzón.


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La próxima semana, rebélate contra la pobreza

Posted by Joseca en 11/10/2009

Según las últimas estadísticas, esos flemáticos números sin rostro ni apellidos, 1020 millones de seres humanos pasan hambre en el mundo, una sexta parte de la población mundial. Además, más de 50.000 personas mueren diariamente como consecuencia de su extrema pobre­za. Nunca antes se habían alcanzado estas cifras y nunca antes la brecha entre ricos y pobres ha sido tan amplia.

Podrían ofrecerse referencias de todo tipo: 1100 millones de personas sobreviven con menos de 1 dólar diario, 1200 millones no tienen acceso al agua potable, 10 millones de niños y niñas mueren antes de cumplir los cinco años por causas evitables… la enormidad del drama debería provocar una reacción en la Comunidad internacional del mismo calibre.

Sin embargo, salvo un sistema de ayudas tan opaco como insuficiente, los países desarrollados y las instituciones internacionales poco o nada hacen por cooperar en la superación de esta penosa realidad. Antes al contrario, las políticas comerciales y las normas financieras que rigen la economía supranacional son causantes directas de la situación mencionada.

  • Cuando se mantiene una deuda externa injusta y asfixiante…
  • Cuando desde el FMI y el BM se condiciona la concesión de créditos a los países pobres al desarrollo de políticas económicas que los perjudican…
  • Cuando desde la OMC se potencia la economía especulativa frente a la productiva, resultando que más de la mitad de la “riqueza” mundial procede de un mercado financiero que no produce ningún bien ni servicio…
  • Cuando desde la instituciones internacionales (léase la UE, el G-20 o la OCDE) no se propone gravar los movimientos transnacionales de capital ni se eliminan los paraísos fiscales…
  • Cuando se convierte en línea estratégica la celebración de acuerdos de libre comercio  que no se realizan bajo reglas transparentes ni en igualdad de oportunidades…
  • Cuando se eliminan barreras para la entrada del capital transnacional en los países empobrecidos pero se refuerzan las fronteras para aquellos que huyen de sus pésimas consecuencias…

En conclusión, cuando la quinta parte de la población concentra el 60% del consumo global y el 10% disfruta del 70% de las riquezas del Planeta… es que hay muchos cuandos.

Y frente a esa realidad, tan sólo una declaración. En el año 2000, 189 jefes de Estado se comprometieron con el cumplimiento de los 8 Objetivos de Desarrollo del Milenio para 2015, entre ellos, reducir a la mi­tad el número de personas que pasan hambre. Dado que diez años después los objetivos siguen lejos de cumplirse, la Alianza Española contra la Pobreza ha organizado en torno al 17 de octubre, Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza, una semana de movilizaciones con el objetivo recordar a los líderes mundiales su compromiso con la lucha contra la pobreza y sus causas. Las manifestaciones, bajo el lema “Rebélate contra la Pobreza”, tendrán lugar los días 16, 17 y 18 de octubre en todo el país.

No quiero ser excesivamente crítico con estas movilizaciones. De hecho yo asistiré y he tratado de difundirlas. Pero también me gustaría hacer una consideración: el problema no reside en que la ayuda prestada sea insuficiente o que no se materialice toda la comprometida. De hecho, en muchas ocasiones pienso que tanto el sistema de ayudas oficiales como la potenciación que se hace mediante subvenciones de las ONGs no deja de ser un mecanismo implementado por quienes de verdad tienen en su mano acabar con la pobreza y el hambre y que, en vez de asumir su responsabilidad y actuar en consecuencia, optan por hacerla descansar en el ciudadano medio. Un mecanismo que además tiene un fundamento perverso: los países empobrecidos necesitan caridad, solidaridad, misericordia, ayuda… cuando lo único que sería exigible es JUSTICIA.

Y esa justicia pasa por reclamar el cese definitivo de las políticas comerciales existentes y la modificación de un orden económico criminal que son los causantes directos del hambre y la pobreza en el mundo. No perdamos de vista cuales son las causas reales de la desesperanza en la que sobreviven -o no- millones de seres humanos. Porque esa justicia que demandamos muchos no puede impartirse cuando los que teóricamente la promueven son los mismos que la obvian y la arrinconan.

¡Rebélate contra la pobreza, sí! ¡pero rebélate también contra quienes la causan! No caigas en su trampa. Ni el hambre es un fenómeno natural ni la solución pasa por un sistema de ayudas que encubre las verdaderas razones que lo provoca.

Otro mundo es posible, sí… pero para ello son necesarios otro sistema económico y otras instituciones internacionales.

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Acuerdos de libre comercio, tratados de libre expolio

Posted by Joseca en 01/10/2009

Acuerdos de asociación económica con África, el Caribe y el Pacífico, acuerdos de asociación con Latinoamérica y la Comunidad Andina… acuerdos de libre comercio (ALC).

Cuanta importancia tiene el lenguaje. En muchas ocasiones, la naturaleza de las cosas parece mutar en función de la denominación que se escoja para ellas.

Cuando la Unión Europa introduce en la nomenclatura de estos instrumentos términos como acuerdo, libertad o asociación no lo hace de una forma inocente: sabe que su utilización genera por principio y casi de forma inconsciente una predisposición favorable a los mismos. Si esta tendencia es aderezada, como ocurre en el caso presente, con una información tendenciosa, muy parcial e incluso huidiza, el resultado no puede ser más previsible: una opinión ciudadana escasamente formada y por tanto exenta de crítica sobre el empleo de unas políticas comerciales pensadas por y para favorecer fundamentalmente los intereses de las firmas transnacionales de capital europeo. Unos intereses, hay que denunciarlo, que impiden el desarrollo de las economías locales y regionales de los países con los que se conciertan estas alianzas.

Pocos conocen que la base ideológica de los ALC está sustentada en una Comunicación de la Comisión al Consejo, al Parlamento Europeo, al Comité Económico y Social Europeo y al Comité de las Regiones, de 4 de octubre de 2006, llamada “Una Europa global: competir en el mundo”. Les aconsejo que empleen cuatro o cinco minutos en leer esta línea estratégica, pues muestra claramente cuales son las raíces de las que beben este tipo de instrumentos bilaterales: según se aclara en la citada comunicación, “la competitividad europea se basa en la apertura de los mercados en otras partes del mundo”, lo que, a juicio de la Comisión, exige hacer hincapié en la eliminación de las barreras legales que puedan existir en terceros países al libre intercambio -sean arancelarias o no-, el acceso sin restricciones a recursos como la energía, las materias primas, los metales y la participación creciente en sectores como los derechos de propiedad intelectual, servicios, inversiones o contratación pública.

A estos fines sirven precisamente los ALC. Como expresamente se reconoce en la propia Comunicación, “tienen la ventaja de poder cubrir ámbitos no abarcados ni por una normativa internacional ni por la OMC”. Esta circunstancia conlleva que aunque pueden ser medios adecuados para favorecer “objetivos de vecindad y desarrollo”, su finalidad principal es “atender a los intereses comerciales de la UE”. De ahí que su negociación se base en criterios exclusivamente económicistas y deba concluir con acuerdos lo “más completos, ambiciosos y amplios, de modo que incluyan una amplia gama de ámbitos que abarquen los servicios y las inversiones, así como los derechos de propiedad intelectual”.

Si existe una cuestión que ha de ser aclarada es precisamente la de la presunta libertad de la que gozan los terceros países para concertar este tipo de alianzas. No hay libertad sin igualdad y es notorio que no puede defenderse la existencia de una competición pretendidamente equitativa cuando tiene lugar entre economías muy desiguales. Y es que como denuncia Cheikh Tidiane, coordinador del Programa comercial de la organización ENDA de Senegal y asesor para África occidental en las negociaciones de los acuerdos comerciales, “no se puede aceptar un acuerdo de libre comercio entre la UE, que es la potencia comercial más poderosa del mundo, con África Occidental, la región más pobre del mundo“.

Conociendo cuales son los intereses que impulsan este tipo de tratados y las presiones a las que son sometidos los Estados objeto de los mismos -se ha llegado a presionar con la supresión de la Ayuda Oficial al Desarrollo-, no es complicado adivinar cuales son los resultados de esta política comercial: perpetuación de la pobreza, latrocinio de los recursos naturales e incremento de la dependencia de estos países respecto de Europa. Y con otra consecuencia grave: “la disminución del papel de los Estados, reduciendo los ingresos que hasta ahora obtenían de los aranceles a las importaciones de los productos de la UE, y por tanto reduciendo las capacidades de gasto público”. Y es que, como acertadamente se expone en Canal Solidario, imponiendo este tipo de acuerdos “la UE está denegando a los gobiernos y pueblos los mismos medios que permitieron a Europa empezar a prosperar, es decir: la protección de los sectores vulnerables y las industrias nacientes, los impuestos gubernamentales para ejecutar políticas públicas, y el apoyo al desarrollo socio-económico”.

Son numerosos los casos que dan buen reflejo de las negativos resultados que tiene la política comercial europea en los países emergentes o en vías de desarrollo. Baste señalar, por ejemplo, que

el déficit comercial de Sudáfrica con la UE crece alrededor de 2.000 millones de euros (unos 3.112 millones de dólares) por año, y que las exportaciones agrícolas europeas a Sudáfrica y a la Unión Aduanera de África Austral (SACU) aumentaron 50 por ciento desde 2003 a la fecha. Lo notable es que lo más perjudicial para el comercio de los países africanos es la importación de alimentos procesados, como mermeladas o frutas y verduras enlatadas, cuando esos países son productores de los mismos. Pero a la inversa, la UE se protege con aranceles a las importaciones y pone cuotas sobre «productos sensibles» para proteger a sus productores, a pesar de que en productos como la carne vacuna los países africanos son positivamente competitivos”.

Como siempre, habrá quien estando de acuerdo con estos planteamientos se encoja de hombros en la cómoda complacencia del que piensa que estas situaciones obedecen a una suerte de fenómeno natural. Y ante eso es necesaria una lucha aún más intensa, porque para modificar de forma estable cualquier estructura es ineludible hacerlo previamente con los posicionamientos teóricos que las sostienen, y uno de los más complicados de alterar es precisamente la certeza de que no existe alternativa seria al modelo vigente. De modo que si de justicia es censurar la actual política comercial de la Unión Europa, obligado es al mismo tiempo plantear alternativas concretas a la misma.

Ese modelo comercial alternativo es el que ha de explicarse y difundirse desde las redes sociales implicadas a la ciudadanía europea, para que no asuma como único, y lo que es peor, como propio, el que desde las Instituciones se le vende. Y es aquí donde sí debe hacerse una labor de autocrítica, porque si es cierto que dichos planteamientos existen, no lo es menos que carecen de un corpus estructurado y coherente que pueda ofrecerse como una verdadera propuesta programática. Será en el momento en que dicha propuesta se asuma no sólo como justa sino sobretodo como posible por la ciudadanía europea, cuando los gobernantes se verán obligados a tenerla en cuenta. Y es que en esta materia como en tantas otras, el cambio sólo puede comenzar si de verdad se cree en el mismo. ¿Quieres cambio? Cree en el cambio. Sé el cambio.

En todo caso, sirva a este propósito los reclamos que efectuaron numerosas organizaciones con motivo de la Semana Internacional para detener los Tratados de Libre Comercio de la UE y los países de África, Pacífico y Caribe de hace justo un año, algunos de los más interesantes son, a mi juicio, los siguientes:

  • Políticas comerciales que reconozcan el derecho a la protección de los mercados y la ayuda pública, así como políticas que promuevan intercambios locales y regionales en vez de exportaciones.
  • Una Reforma Agraria y Soberanía Alimentaria: políticas que reconozcan el derecho de los pueblos a elegir sus alimentos y a cómo producirlos, que estimulen los mercados locales y que apoyen la agricultura ecológica de pequeña escala.
  • Regulación comercial que asegure precios justos para los productores y los consumidores en el Sur y en el Norte.
  • La abolición de la Deuda Externa y la anulación de los pagos de toda deuda ilegítima.
  • Poner fin a la imposición de todas las políticas económicas de las Instituciones Financieras Internacionales como el Banco Mundial y el FMI (por ej. la privatización, la liberalización y la desregulación).
  • Libertad de movimiento para todas las personas. Hacer efectivos los derechos de los migrantes y otras personas víctimas que son desplazadas, consecuencia de las políticas de la UE y las crisis alimentaria y climática.

Con estas y otras medidas Europa se convertiría en un referente moral en todo el mundo y lo que es mejor, controlaría el poder de las multinacionales sobre los Estados y ayudaría a consolidar el desarrollo real de los países emergentes, mejorando la calidad de vida de sus habitantes. Dicho lo cual, me gustaría concluir con un párrafo extraído del citado llamamiento y que resume de forma muy lúcida lo que significan actualmente los ALC:

Solo buscan profundizar y perpetuar el actual sistema de dominación que ha provocado la actual crisis económica, alimentaria, energética y climática que todas y todos estamos sufriendo (…).

Los ALC suponen una amenaza no sólo para los presupuestos públicos, los ingresos de los pequeños/as productores/as e industrias locales, para la soberanía alimentaria, los servicios públicos y la integración regional alternativa, sino que también ponen en peligro el derecho y la capacidad de los países para realizar unas políticas económicas acordes con las necesidades de su población y afrontar así la crisis global”.

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Donde el que más tiene menos paga o de un país llamado España

Posted by Joseca en 24/08/2009

Es el mismo Gobierno.

El mismo Gobierno que en un día histórico de junio de 2005 impulsó un acuerdo aprobado por el Congreso de los Diputados mediante el que se concedía una vergonzante amnistía fiscal a las SICAV e impedía su control por parte de los técnicos inspectores de Hacienda.

El mismo Gobierno que en abril de 2008 suprimió el Impuesto del Patrimonio, lo cual ha supuesto una merma en la recaudación del Estado de unos mil ochocientos millones de euros.

El mismo Gobierno que aprobó a finales de 2008 un Reglamento sobre la Ley de Prevención del Fraude Fiscal en cuya Disposición final tercera permitía que los altos cargos de las entidades financieras pudiesen tributar al tipo reducido del 18% en el IRPF por los rendimientos de sus rentas mobiliarias, así como por las compras de bonos, células, obligaciones e incluso por los préstamos que consigan de la entidad o que realicen a ésta o a sus participadas.

El mismo Gobierno que en junio de este año aprobaba una subida del impuesto sobre hidrocarburos y del impuesto sobre las Labores del Tabaco, tributos de naturaleza indirecta que no tienen apenas efectos redistributivos y que gravan más, comparativamente, a las rentas más bajas.

El mismo Gobierno que en esa misma fecha rompía justo antes de votarse un acuerdo con el grupo parlamentario de Izquierda Unida mediante el que se comprometía a modificar la “proporcionalidad” y “redistribución” de los impuestos y hablaba expresamente de revisar la tributación en el IRPF para “los mayores niveles de renta y de patrimonio“.

Es el mismo Gobierno que hace unos días aseguraba, por boca del Ministro de Fomento, que está estudiando “elevar determinados tipos impositivos a las rentas más altas.

Comprenderán ustedes que con los antecedentes descritos poca o nula credibilidad ha de concederse a este anuncio.

Pero es que además el problema reside en su escasa trascendencia recaudatoria, tal y como se reconoce desde el Departamento de Elena Salgado. La recaudación de las rentas altas, es decir de quienes declaran ganar más de 60.000 euros anuales netos, “apenas supone el 3,7% del total del IRPF“, por lo que carecen, como aclaran desde GESTHA, de “potencia recaudatoria“.

Un paso más.

Quizás, y sin quizás, lo que ha de plantearse el Gobierno es una reforma fiscal en profundidad que, exonerada de esos fuegos pirotécnicos tan llamativos como vacuos, incida en aquellos aspectos que suponen, de hecho, una quiebra del principio de justicia material en el ámbito de la Hacienda Pública. Una reforma fiscal que debería pivotar sobre dos realidades: la evasión fiscal y la economía sumergida.

Tal y como denuncia GESTHA, el 86% de las rentas superiores a diez millones de euros (bastante más de 60.000)  no cumplen sus obligaciones fiscales, ni declaraban tampoco el Patrimonio.

Como acertadamente expone Ignacio Escolar,

en España los impuestos son progresivos. Un empleado paga hasta el 43% de sus ingresos. Un empresario paga el 30% de sus beneficios (que no ingresos). Y los ricos muy ricos pagan el 1% a través de una SICAV (Sociedad de Inversión de Capital Variable) (…). En España los impuestos son progresivos: cuanto más tienes, menos pagas. Y así progresivamente”.

La red de compañías patrimoniales, fundaciones, SICAV y demás artimañas creadas al efecto no sólo favorecen la evasión fiscal sino que incluso impiden siquiera conocer los patrimonios personales de las principales fortunas.

Si con este pernicioso modelo fiscal, pensado por y para los que más tienen, convive el hecho de que, como recuerda Rosa María Artal, la economía sumergida en España supone un 23% del PIB (Producto Interior Bruto), unos 208.000 millones de euros, es evidente que la solución no está en incrementar tres puntos el tipo impositivo para aquellas personas que declaren rentas mayores a los 60.000 euros (que por cierto, no son tantas como se piensa): el problema reside en que el propio sistema potencia la corrupción económica y la evasión fiscal. Así de sencillo. Sirva sólo un dato para reflejar lo dicho, extraído de las Memorias de la propia Agencia Tributaria: los empresarios y profesionales declaran una renta anual de 9.400 euros como media, la mitad de la renta media declarada por los asalariados. Es decir, “ganan menos” que los empleados. Sin comentarios.

Tan sólo restituyendo el Impuesto de Patrimonio de los contribuyentes que declaran más de 1,5 millones anuales y reduciendo a la mitad la economía sumergida, el Fisco recaudaría más de 25.000 millones de euros, a los que se deberían sumar otros 13.000 millones provenientes de las cuotas impagadas a la Seguridad Social.

Por otra parte, dado que el Gobierno también ha anunciado -parece que últimamente es lo único que hace- un cambio en el modelo económico en el que van a impulsarse las políticas verdes, podría actuar con coherencia y recoger otras dos propuestas efectuadas por GESTHA: establecer un gravamen a las industrias más contaminantes y deducciones a aquellas empresas que inviertan en sistemas para reducir la contaminación, y restablecer de una tasa a los fabricantes e importadores de bolsas de basura de un solo uso, por resultar altamente contaminantes, de manera que ese canon pueda destinarse a fines de recuperación medioambiental.

Y una vez que han leído las medidas que se han adoptado estos últimos años, lo que el Gobierno está “estudiando”, la realidad impositiva del país y la propuesta que realmente debería acometerse… ¿no tienen la sensación de que alguien nos está tomando el pelo?

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Colaboración externa: “Incoherencias”

Posted by Joseca en 04/06/2009

A continuación reproduzco una colaboración externa firmada por Juan Caro, Presidente de una sociedad cooperativa llamada Iqbal Masih, una alternativa a la explotación infantil, el desastre ecológico, la discriminación de la mujer y la degradación alimentaria.

Como las anteriormente publicadas, un enlace a la colaboración estará alojada a partir de ahora y de modo permanente en la sección “Tribuna abierta”.

Os dejo con esta lúcida reflexión que tiene como origen una experiencia personal que refleja muy bien la inteligencia y la bondad de un malagueño que a nadie deja indiferente y del que hay mucho que aprender.

Un abrazo muy fuerte Juan y dales un beso a Isabel y los niños. Nos vemos.

INCOHERENCIAS

Que cada cual hable de su vergüenza. Yo hablo de la mía”.

Bertolt Brecht

De entrada, Franco era un asesino. Fusilaba a sus legionarios sin siquiera un amago de juicio. Qué no haría con los rifeños. Esto no aparece en ningún libro de texto. Algunos generales lo sabían, pero no le daban importancia. Matar pobres suele producir cierta emoción, pensarían. En uno de sus primeros discursos después de consumar su golpe de estado decía que sus intenciones eran “acabar con la frivolidad de los últimos siglos y luchar contra el espíritu de la enciclopedia”. En esa frivolidad incluiría a aquel presidente de la I República, que dimitió por no firmar una pena de muerte. En cuanto a lo segundo, si descartamos que su intención era ser precursor de Google, querría decir que pensaba erradicar las bases de cualquier pensamiento libre, es decir, implantar la barbarie (en las dos acepciones del María Moliner, Estado de incultura o atraso de un pueblo y Crueldad, brutalidad). Tuvo la mala suerte de que los mandatarios de Alemania y Rusia de la época tuvieran una base de población mayor, y le dejaran con una modesta medalla de bronce en el ranking de asesino de compatriotas de Europa: tenía dos modelos principales, aunque con importantes variantes: matar rápidamente tipo Lorca, o hacerlo más lentamente, modelo Miguel Hernández. En cuanto a la Iglesia, que lo acogía bajo palio, es de suponer que le otorgaría una bula para el quinto mandamiento.

En los años veinte la nobleza española en bloque estaba de acuerdo con la intervención en África, pero ningún noble se apuntó a la Legión. Una victoria importante de las clases dominantes consiste en presentarnos como obviedades contradicciones flagrantes. Claro que no es de extrañar en ese grupo de individuos que poco después protagonizó el hecho de mayor cobardía colectiva de la historia de España: ni un solo noble tuvo valor para acompañar a Alfonso XIII el día de su exilio, ni siquiera Jacobo Fitz James Stuart, que había sido ministro pocos meses antes. Este personaje de apellidos tan reciamente castellanos, era el XVII Duque de Alba (1). Si éste tuvo el deshonor de encabezar aquel acto tan cobarde, sus descendientes son los recipiendarios del mayor ejemplo de despilfarro de los Fondos Europeos: se apropian de más de un millón de euros anuales por el hecho tan meritorio de haber heredado muchos cortijos. Defender esta tropelía es lo que nuestros políticos llaman defender los intereses de España.

Los libros de texto hablan de la esclavitud refiriéndola a siglos pasados: pero nunca ha habido tantos esclavos y tan mal tratados y a edades tan tempranas como ahora (esclavizar: tener sometido a alguien y hacerle trabajar con excesivo rigor). Mª Moliner otra vez). Contarlos es una tarea difícil, dificultad que se acentúa porque la clase dominante ha suprimido el término. Sólo en Pakistán, país con su bomba atómica, se calcula que hay 20 millones de niños esclavos, aunque quizás sólo sean 12, según las fuentes consultadas.

Un sábado al medio día compraba en un almacén popular. Al llegar a mi turno pregunté a la cajera si sabía si aquellas prendas habían sido hechas respetando unos mínimos derechos laborales; ella, una mujer joven, me miraba sorprendida y parecía no entenderme; le expliqué, dirigiéndome también a los que esperaban turno, que las grandes sociedades anónimas habían devenido en monstruos sin alma cegados por la única ambición del beneficio inmediato, que muchos artículos se hacían en turnos de 12 horas siete días a la semana, por un salario que a veces no llegaba a los 40 céntimos la hora. Una cajera vecina de mayor edad, me dijo que me fuera o llamaba al encargado.

Un individuo de la cola con gafas de montura negra y una ropa que había soportado cientos de lavados me dijo “que era necesario que los subdesarrollos pasaran hambre para que nosotros vivamos mejor”, frase siniestramente similar a los carteles que los SS ponían a los adolescentes que ahorcaban en Rusia (“es necesario que los rusos mueran para que nosotros vivamos”).

Hablé a dos señoras que aguardaban su vez sobre la importancia de la solidaridad entre los trabajadores del mundo entero… saltó entonces un individuo más grande que yo y con cara de tener la capacidad de recitar la alineación del Betis de carrerilla, situándose a menos de un metro me dijo en un tono innecesariamente alto que no le tocara los bajos de su anatomía: sentí una mano en el hombro y oí un “acompáñeme” de una voz autoritaria. Me volví y me topé con otro más grande, con un uniforme con su gorra y todo; iba a responderle que si era para apuntarme a Intermón no hacía falta. Pero entonces creí sentir el aliento del bético en el cogote y se me alteraron las constantes somáticas de la manera que Sigfrido relata a la ex valquiria cuando descubre el miedo. Miré en derredor y viendo sólo rostros hoscos me di cuenta de la gravedad de mi pecado: había osado interrumpir la sagrada ceremonia del consumo.

El trauma provocado por la muerte de Dios según Nietzsche (“Dios ha muerto, y el hedor de su cadáver se expande por el universo”) había sido superado por el carrito del supermercado. Agaché la cabeza, puse 50 euros sobe la cinta transportadora y noté el alivio de la cajera mientras me daba la vuelta (”otro loco”, pensaría). Cuando me iba, un anciano muy pulcro y bien trajeado, que pasaba su compra por la caja vecina, dijo: “Franco sí que entendía bien a esta chusma”…

Pensé replicarle con las palabras del comienzo de este escrito, pero ya no tenía valor: comprobé que al fin y al cabo algo tenía en común con Jacobo Fitz James, y no era precisamente el número de cortijos. Y lo que es peor, me di cuenta que tampoco seria capaz de repetirlo. Muchos trabajadores son como aquellos nobles “legionarios de salón”: bonita es la solidaridad, pero que la practique otro. Y no harán preguntas sobre sus compañeros de más allá del mar por comodidad o cobardía o alegando falsamente ignorancia. Un día la publicidad explotará el filón de esa emoción que puede sentirse al matar un pobre (por el mismo precio).

Cuando vuelva al supermercado sabré que lo que compre podría estar hecho por un Ranjith Mudiyanselage de Sri Lanka, que después de quejarse por el mal funcionamiento de una máquina que había cortado el dedo a un compañero, lo secuestraron cuando se disponía a testimoniar durante la investigación del caso. Su cadáver apareció golpeado y quemado sobre una pila de neumáticos usados. Su asesor legal, que le acompañaba, perdió la vida de la misma forma (modalidad Lorca). O por Carmelita Alonzo de Filipinas que, agotada y enferma, suplicó un día de descanso y le informaron que si no se presentaba al trabajo sería despedida, lujo imposible para ella, y siguió trabajando hasta que murió de neumonía un 8 de marzo, el Día internacional de la Mujer (modalidad Hernández). Lo sabré y no diré nada.

Que cada cual hable de su vergüenza si quiere. Yo bastante tengo con la mía.

(1) García Gómez, miembro de la Real Academia de la Historia nos describe así la impresión que causaba en los visitantes extranjeros. “Enseguida se percataban de que tenía ante sí a un personaje excepcional: su prócer esbeltez, la cabeza de águila, la tez curtida los cabellos cobrizos que, con los años, había frotado la plata. Tal aspecto lo acrecentaba la inimitable elegancia en el vestir, el trato afable y los modales en los que la cortesía no era incompatible con la actitud majestuosa, quizás incorporada genéticamente y que impregnaba su presencia y sus movimientos”.

Juan Caro

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