El Rincón de Joseca

Otro mundo es posible

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Colaboración externa: “Mierda de cultura”

Posted by Joseca en 30/06/2010

A continuación os reproduzco una colaboración externa que firma mi amigo Manu que, como las anteriormente publicadas, estará alojada a partir de ahora y de modo permanente en la sección “Tribuna abierta”.

Cuando leí este escrito no pude por menos que recordar una frase -siento no recordar quien la pronunció- que resume muy bien lo que intuyo quiere expresarnos Manu: “Cuando desciende el Sol de la cultura, hasta los enanos proyectan grandes sombras“. Por desgracia esos enanos saben muy bien lo que se hacen porque lo llevan haciendo mucho tiempo: impedir que el pueblo se dote de las mejores armas que puede poseer para luchar contra sus mentiras: la educación y la cultura.

Gracias Manu por compartir con nosotros esta reflexión tan lúcida. Un abrazo compañero.

Joseca, perdona que me atreva a escribir en tu blog, pero necesitaba un espacio donde desahogarme. Soy consciente de mi atrevimiento, pero después de estos días tan terribles y con la que esta cayendo y queda por caer, sentía la necesidad de rebelarme, aunque sea escribiendo (fíjate que tontería). En estos días de crisis y de recortes, la cultura siempre es la más perjudicada, pero no es eso lo que me duele (que también), es el  beneplácito con que lo aceptamos, como si fuera algo normal, algo lógico, escuchas a unos y a otros y no encuentras refugio ni sensatez en nadie. ¡Claro! la cultura no es tan importante, “es lógico joder”, “tendremos que arreglar antes una acera, que representar una obra de teatro”, ¡Pero hombre, no van a estar los crios sin calefacción en el colegio!, ¡fuera ese concierto de música clásica! Nunca he visto a nadie disfrutar tanto, cargándose los presupuestos de cultura, como en estos días. Que alegría, que peso se han quitado de encima, ¡Viva el ladrillo! y los mercados financieros y por supuesto los bancos…….

La cultura es el conjunto de todas las formas, los modelos o los patrones, explícitos o implícitos, a través de los cuales una sociedad regula el comportamiento de las personas que la conforman. Como tal incluye costumbres, prácticas, códigos, normas y reglas de la manera de ser, vestimenta, religión, rituales, normas de comportamiento y sistemas de creencias. Desde otro punto de vista se puede decir que la cultura es toda la información y habilidades que posee el ser humano (Aunque algunos pretenden asignar conductas culturales a otros animales -tipos de primates (mandriles)-, lo cierto es que se entiende por cultura un patrón conductual no instintivo y variable). El concepto de cultura es fundamental para las disciplinas que se encargan del estudio de la sociedad, en especial para la antropología y la sociología.

La Unesco, en 1982, declaró:

…que la cultura da al hombre la capacidad de reflexionar sobre sí mismo. Es ella la que hace de nosotros seres específicamente humanos, racionales, críticos y éticamente comprometidos. A través de ella discernimos los valores y efectuamos opciones. A través de ella el hombre se expresa, toma conciencia de sí mismo, se reconoce como un proyecto inacabado, pone en cuestión sus propias realizaciones, busca incansablemente nuevas significaciones, y crea obras que lo trascienden.

(UNESCO, 1982: Declaración de México)

Nadie se da cuenta de lo grave de la situación. Hasta ahora, estábamos consiguiendo que un porcentaje de nuestros “usuarios”, dejaran de hablar y pensar en Belén Esteban y perdieran su tiempo con Sófocles, Shakespeare, Cervantes, Myle Davis o José Merce. “La cultura engendra progreso y sin ella no cabe exigir de los pueblos ninguna conducta moral.”. La crisis esta suponiendo en general una cura de humildad, pero sinceramente creo que el materialismo de esta sociedad, no tiene arreglo. De todas formas tenemos que rebelarnos, no tenemos que dejar que nos cambien o roben, el sistema cultural constantemente, en función del partido que este en el poder, es fundamental que eliminemos el matiz ideológico, este trabajo y estas decisiones, no las deben tomar los políticos, sino funcionarios especializados y capacitados para crear un modelo que funcione y se prolongue en el tiempo sin lastres dogmáticos. De todas formas, ¿a quien le importan nuestros escritores, poetas, músicos, actores, ect? Nuestros políticos nunca los han querido, ni ayudado y solo les han interesado sus palabras o sus firmas en tiempos de elecciones. El resto del tiempo, solo existen aquellos escritores o artistas que decoran los salones de los poderosos. En fin, todo el mundo lo asume, hasta mis propios compañeros, “lo ultimo es la Cultura”, siempre tendremos algo mejor en que gastarse “los dineros públicos”, siempre existirá algo mas importante, además, posiblemente España, ganará el Mundial de Fútbol y eso, quieras que no, relaja. De forma, que me daré a la bebida, pero con dignidad ¡eh!. Que beber no es algo que sepa hacer cualquiera y yo lo haré con elegancia. Seguro que os resulta malsonante, pero que le vamos ha hacer, hay quien sabe beber y andar derecho y quien no. También hay quien incluso bebía en la cama, como Onetti y escribía prodigiosamente y no molestaba a nadie, yo probablemente intentare molestar, aunque sea a los B minúsculas, pero con elegancia. Es curioso que cada vez nos volvemos más pacatos según nos aproximamos al límite de nuestras libertades, como si una vez se avanza hubiese que retroceder en la misma medida para conseguir que el balance de la represión vuelva a cuadrar. En los nuevos tiempos, cualquier prohibición se celebra como una victoria, los justos al parecer, van ganando terreno. El Dios laico de la salud se viene mostrando recientemente en todo su cruel esplendor, cargado de vacunas y remedios, como esos viejos farfulleros que vendían por los pueblos elixires milagrosos. Supongo que acabar con un Dios, conlleva inventar otros muchos. Dentro de nada, tampoco se podrá fumar ya en ningún sitio y tendremos que ser proscritos o viajar al Tercer Mundo para satisfacer nuestras insignificantes aficiones. Mejor para ellos, los siempre castigados habitantes del Tercer Mundo, que van a poder beneficiarse de un nuevo turismo no sexual y casi inofensivo. Beber, por ahora esta permitido, a si que aprovechare antes que nos lo recorten o lo prohíban. Beberé como Jimmy Stewart (hombre cabal donde los haya) que casi nunca caminaba por un plano cinematográfico, sin llevar un whisky en la mano. Tengo que darme prisa ya que es evidente que la nueva moral ha impuesto códigos de apreciación, sin ir mas lejos al infame George Bush se le acusaba mas de haber bebido que de ser un autentico imbecil, (manda cojones, como diría Trillo). En fin,  hasta aquí llega mi rebeldía y mi queja, siento aburriros con esta defensa indefendible de la Cultura, pero es que soy así de raro. NOS VEMOS EN LOS BARES.

Manu

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Colaboración externa: “Incoherencias”

Posted by Joseca en 04/06/2009

A continuación reproduzco una colaboración externa firmada por Juan Caro, Presidente de una sociedad cooperativa llamada Iqbal Masih, una alternativa a la explotación infantil, el desastre ecológico, la discriminación de la mujer y la degradación alimentaria.

Como las anteriormente publicadas, un enlace a la colaboración estará alojada a partir de ahora y de modo permanente en la sección “Tribuna abierta”.

Os dejo con esta lúcida reflexión que tiene como origen una experiencia personal que refleja muy bien la inteligencia y la bondad de un malagueño que a nadie deja indiferente y del que hay mucho que aprender.

Un abrazo muy fuerte Juan y dales un beso a Isabel y los niños. Nos vemos.

INCOHERENCIAS

Que cada cual hable de su vergüenza. Yo hablo de la mía”.

Bertolt Brecht

De entrada, Franco era un asesino. Fusilaba a sus legionarios sin siquiera un amago de juicio. Qué no haría con los rifeños. Esto no aparece en ningún libro de texto. Algunos generales lo sabían, pero no le daban importancia. Matar pobres suele producir cierta emoción, pensarían. En uno de sus primeros discursos después de consumar su golpe de estado decía que sus intenciones eran “acabar con la frivolidad de los últimos siglos y luchar contra el espíritu de la enciclopedia”. En esa frivolidad incluiría a aquel presidente de la I República, que dimitió por no firmar una pena de muerte. En cuanto a lo segundo, si descartamos que su intención era ser precursor de Google, querría decir que pensaba erradicar las bases de cualquier pensamiento libre, es decir, implantar la barbarie (en las dos acepciones del María Moliner, Estado de incultura o atraso de un pueblo y Crueldad, brutalidad). Tuvo la mala suerte de que los mandatarios de Alemania y Rusia de la época tuvieran una base de población mayor, y le dejaran con una modesta medalla de bronce en el ranking de asesino de compatriotas de Europa: tenía dos modelos principales, aunque con importantes variantes: matar rápidamente tipo Lorca, o hacerlo más lentamente, modelo Miguel Hernández. En cuanto a la Iglesia, que lo acogía bajo palio, es de suponer que le otorgaría una bula para el quinto mandamiento.

En los años veinte la nobleza española en bloque estaba de acuerdo con la intervención en África, pero ningún noble se apuntó a la Legión. Una victoria importante de las clases dominantes consiste en presentarnos como obviedades contradicciones flagrantes. Claro que no es de extrañar en ese grupo de individuos que poco después protagonizó el hecho de mayor cobardía colectiva de la historia de España: ni un solo noble tuvo valor para acompañar a Alfonso XIII el día de su exilio, ni siquiera Jacobo Fitz James Stuart, que había sido ministro pocos meses antes. Este personaje de apellidos tan reciamente castellanos, era el XVII Duque de Alba (1). Si éste tuvo el deshonor de encabezar aquel acto tan cobarde, sus descendientes son los recipiendarios del mayor ejemplo de despilfarro de los Fondos Europeos: se apropian de más de un millón de euros anuales por el hecho tan meritorio de haber heredado muchos cortijos. Defender esta tropelía es lo que nuestros políticos llaman defender los intereses de España.

Los libros de texto hablan de la esclavitud refiriéndola a siglos pasados: pero nunca ha habido tantos esclavos y tan mal tratados y a edades tan tempranas como ahora (esclavizar: tener sometido a alguien y hacerle trabajar con excesivo rigor). Mª Moliner otra vez). Contarlos es una tarea difícil, dificultad que se acentúa porque la clase dominante ha suprimido el término. Sólo en Pakistán, país con su bomba atómica, se calcula que hay 20 millones de niños esclavos, aunque quizás sólo sean 12, según las fuentes consultadas.

Un sábado al medio día compraba en un almacén popular. Al llegar a mi turno pregunté a la cajera si sabía si aquellas prendas habían sido hechas respetando unos mínimos derechos laborales; ella, una mujer joven, me miraba sorprendida y parecía no entenderme; le expliqué, dirigiéndome también a los que esperaban turno, que las grandes sociedades anónimas habían devenido en monstruos sin alma cegados por la única ambición del beneficio inmediato, que muchos artículos se hacían en turnos de 12 horas siete días a la semana, por un salario que a veces no llegaba a los 40 céntimos la hora. Una cajera vecina de mayor edad, me dijo que me fuera o llamaba al encargado.

Un individuo de la cola con gafas de montura negra y una ropa que había soportado cientos de lavados me dijo “que era necesario que los subdesarrollos pasaran hambre para que nosotros vivamos mejor”, frase siniestramente similar a los carteles que los SS ponían a los adolescentes que ahorcaban en Rusia (“es necesario que los rusos mueran para que nosotros vivamos”).

Hablé a dos señoras que aguardaban su vez sobre la importancia de la solidaridad entre los trabajadores del mundo entero… saltó entonces un individuo más grande que yo y con cara de tener la capacidad de recitar la alineación del Betis de carrerilla, situándose a menos de un metro me dijo en un tono innecesariamente alto que no le tocara los bajos de su anatomía: sentí una mano en el hombro y oí un “acompáñeme” de una voz autoritaria. Me volví y me topé con otro más grande, con un uniforme con su gorra y todo; iba a responderle que si era para apuntarme a Intermón no hacía falta. Pero entonces creí sentir el aliento del bético en el cogote y se me alteraron las constantes somáticas de la manera que Sigfrido relata a la ex valquiria cuando descubre el miedo. Miré en derredor y viendo sólo rostros hoscos me di cuenta de la gravedad de mi pecado: había osado interrumpir la sagrada ceremonia del consumo.

El trauma provocado por la muerte de Dios según Nietzsche (“Dios ha muerto, y el hedor de su cadáver se expande por el universo”) había sido superado por el carrito del supermercado. Agaché la cabeza, puse 50 euros sobe la cinta transportadora y noté el alivio de la cajera mientras me daba la vuelta (”otro loco”, pensaría). Cuando me iba, un anciano muy pulcro y bien trajeado, que pasaba su compra por la caja vecina, dijo: “Franco sí que entendía bien a esta chusma”…

Pensé replicarle con las palabras del comienzo de este escrito, pero ya no tenía valor: comprobé que al fin y al cabo algo tenía en común con Jacobo Fitz James, y no era precisamente el número de cortijos. Y lo que es peor, me di cuenta que tampoco seria capaz de repetirlo. Muchos trabajadores son como aquellos nobles “legionarios de salón”: bonita es la solidaridad, pero que la practique otro. Y no harán preguntas sobre sus compañeros de más allá del mar por comodidad o cobardía o alegando falsamente ignorancia. Un día la publicidad explotará el filón de esa emoción que puede sentirse al matar un pobre (por el mismo precio).

Cuando vuelva al supermercado sabré que lo que compre podría estar hecho por un Ranjith Mudiyanselage de Sri Lanka, que después de quejarse por el mal funcionamiento de una máquina que había cortado el dedo a un compañero, lo secuestraron cuando se disponía a testimoniar durante la investigación del caso. Su cadáver apareció golpeado y quemado sobre una pila de neumáticos usados. Su asesor legal, que le acompañaba, perdió la vida de la misma forma (modalidad Lorca). O por Carmelita Alonzo de Filipinas que, agotada y enferma, suplicó un día de descanso y le informaron que si no se presentaba al trabajo sería despedida, lujo imposible para ella, y siguió trabajando hasta que murió de neumonía un 8 de marzo, el Día internacional de la Mujer (modalidad Hernández). Lo sabré y no diré nada.

Que cada cual hable de su vergüenza si quiere. Yo bastante tengo con la mía.

(1) García Gómez, miembro de la Real Academia de la Historia nos describe así la impresión que causaba en los visitantes extranjeros. “Enseguida se percataban de que tenía ante sí a un personaje excepcional: su prócer esbeltez, la cabeza de águila, la tez curtida los cabellos cobrizos que, con los años, había frotado la plata. Tal aspecto lo acrecentaba la inimitable elegancia en el vestir, el trato afable y los modales en los que la cortesía no era incompatible con la actitud majestuosa, quizás incorporada genéticamente y que impregnaba su presencia y sus movimientos”.

Juan Caro

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