El Rincón de Joseca

Otro mundo es posible

Silencio

Posted by Joseca en 21/04/2010

Allen: “¿Durante cuánto tiempo se prolongará la situación ahora que el golpe ha fracasado?

Franco: “No puede haber ningún acuerdo, ninguna tregua. Salvaré a España del marxismo a cualquier precio

Allen: “¿Significa eso que tendrá que fusilar a media España?

Franco: “He dicho a cualquier precio

Entrevista concedida por Franco el 27 de julio de 1936 a un periodista estadounidense.

Silencio. Más silencio. Nada más que silencio… siempre silencio.

La gran victoria de los alzados en armas contra la II República española fue el silencio. Fueron cuarenta años en los que sólo se exhumaron los cuerpos “dormidos” de media España y en los que únicamente se honró a los fallecidos del bando vencedor. Frente a esta realidad, subyacía otra que tenía como protagonistas a quienes ni siquiera se les concedía un certificado de defunción de sus familiares desaparecidos, a quienes observaban impotentes como se difuminaba la vida de otros entre barrotes, a quienes desesperados intuían el robo cierto de sus hijos recién nacidos.

Hay que sembrar el terror… hay que dejar la sensación de dominio eliminando sin escrúpulos ni vacilación a todos los que no piensen como nosotros”.

Gral. Emilio Mola, 19 de julio de 1936.

El terror programado durante la guerra civil tuvo una continuación tan lógica como trágica durante la dictadura de Francisco Franco. Ese miedo tuvo como principal y natural aliado el silencio, que a modo de siniestro disfraz ocultaba la ansiedad que provocaba la reacción política y social ante la mera sospecha de ser identificado como contrario al nuevo régimen.

Por desgracia, los que desde posiciones demócratas pactaron la transición asumieron ese silencio como presupuesto para una salida pactada. Desde entonces hasta hace muy pocos años, la sociedad española se ha mostrado incapaz de conceder a quienes sobrellevaron aquellas pérdidas y quebrantos una reparación digna a su sufrimiento. Ahora que los testimonios directos de nuestros mayores están próximos a perderse, la tenue luz de la memoria, la verdad y la justicia parece querer alumbrar la oscuridad en la que la se había alojado vergonzantemente un dúo de conceptos cuya materialización no puede defenderse sin la concurrencia de aquéllas: el perdón y la reconciliación.

Hay que borrar del diccionario las palabras perdón y amnistía”.

Gral. Gonzalo Queipo de Llano, agosto de 1936.

España no puede permitirse retroceder y desandar los tímidos pasos que se han dado. Es menester seguir preguntando a nuestros ancianos por sus recuerdos y comenzar a escuchar las voces que aún permanecen ahogadas en las fosas del silencio. Porque lo que juzgará si los españoles del siglo XXI fueron capaces de asumir con dignidad su más reciente pasado o prefirieron convertirse en cómplices de una dictadura militar que, porque era consustancial a sus fines y naturaleza, fue responsable de innumerables crímenes de guerra y contra la humanidad, es sencillamente una disyuntiva: seguir mudos o recuperar el habla. De nosotros depende. A ellos se lo debemos.

No al silencio. No más silencio. Nunca más silencio…

P.S.: con este pequeño texto concluyo una terna de reflexiones (“La memoria histórica, más de 30 años en la encrucijada“, “Lo que el proceso esconde” y el presente “Silencio“) mediante los que he pretendido aportar un granito de arena al debate que viene planteándose en las últimas semanas sobre la Memoria Histórica y el procesamiento al Juez Garzón. A través de ellas he tratado de exponer las dificultades objetivas que plantea la Memoria Histórica para la propia pervivencia del Estado tal y como fue concebido en los años 70, las claves que a mi juicio marcan la imputación del delito de  prevaricación al Magistrado de la Audiencia Nacional por investigar los crímenes del franquismo y, finalmente, la necesidad de salir de ese círculo vicioso que es el silencio y que ha marcado la vida política y social española desde hace más de 70 años. Espero que os haya gustado y vaya desde aquí mi agradecimiento sincero -él lo sabe- a un amigo que siento como un hermano y que me ha ofrecido sobre el particular reflexiones de sumo valor humano. Gracias Manu.

Una respuesta to “Silencio”

  1. Manu said

    Joseca, no eres tu el que tienes que darme las gracias, sino yo a ti, por tu generosidad, por dedicarme tiempo y energia en unos momentos delicados y dejarme el recuerdo, de esas largas charlas repletas de complicidades, por que a veces es dificil poder hablar en libertad, sabiendo que la persona que tienes enfrente tiene un minimo de cordura y menos en el mundo en el que nos movemos nosotros. He recuperado fuerza y ganas para seguir adelante. Es un honor tener un amigo como tu. Enhorabuena por la trilogia y animo, hace falta mas gente como tu. En estos días y con la que esta cayendo, nos hace falta, para que la gente entienda que no estamos buscando a personas que no conocemos. Estamos buscando a gente que es parte de nuestras vidas. Aunque no les hayamos conocido, sabemos quiénes eran,que vidas llevaban, a qué se dedicaban, cuántos hijos tenian. Aunque no les hayamos visto nunca, aunque no hayamos oído sus voces durante estos años. Se han convertido en familiares nuestros.
    ENHORABUENA
    Manu

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