El Rincón de Joseca

Otro mundo es posible

El voraz apetito de las multinacionales

Posted by Joseca en 22/06/2009

Más hambre que nunca en el mundo, titulaba la BBC el pasado fin de semana.

Según los datos suministrados el viernes por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), este año el mundo alcanzará los 1.020 millones de personas que pasan hambre a diario, esto es, aproximadamente una sexta parte de la humanidad. La cifra es tan impúdica como histórica. Nunca se había alcanzado esta cifra ni en términos netos ni en porcentaje sobre el total de la población.

Como denunciaba hace tres años Jean Ziegler en la entrevista concedida a Informe Semanal que reproduzco a continuación, cada día más de cien mil seres humanos mueren de hambre o por sus consecuencias inmediatas. Y cada cinco segundos, lo hace un niño menor de 10 años por idénticas razones.

El dato ofrecido por la FAO se debe, a juicio de su director, Jacques Diouf, a “la crisis financiera, la caída del comercio global y las presiones presupuestarias de muchos países”. Sin embargo, esto puede explicar los nuevos 100 millones de hambrientos del último año, pero no los 900 millones restantes.

Decía Nelson Mandela sobre la pobreza una obviedad que puede ser aplicada también al hambre:

La pobreza no es un fenómeno natural. La causan los seres humanos y puede ser superada y erradicada gracias a la actuación de esos mismos seres humanos. Acabar con la pobreza no es un gesto de caridad; es un acto de justicia. Es proteger un derecho humano fundamental, el derecho a la dignidad y a una vida decente. Mientras siga habiendo pobreza, no habrá verdadera libertad”.

La infame realidad del hambre no se debe a una carencia de conocimientos, como ha reconocido el propio Jacques Diouf, ni a la inversión económica que habría que asumir para enfrentarla con éxito -según el informe de Acción contra el Hambre, El Hambre Estacional, bastarían 3.000 millones de euros para frenar la desnutrición aguda infantil en todo el mundo-.

Por otra parte, no deja de ser sintomático que al mismo tiempo que crece el número de hambrientos, el de las cosechas mundiales bata récords. Y no puede ser tildado más que de paradójico que tres cuartas partes de estas personas sean pequeños agricultores, esto es, precisamente productores de alimentos.

Pero si no existe escasez de producción, obstáculos técnicos o costes económicos que impidan crear un nuevo orden alimentario planetario, ¿cuáles son las causas que impiden superar esta situación?

La respuesta se encuentra en las reglas que rigen el orden económico mundial. Las políticas neoliberales promovidas y aplicadas desde los años 80 por el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y la Organización Mundial del Comercio han dado lugar a un mercado de alimentos controlado por un pequeño grupo de multinacionales y bancos que domina todo el proceso de producción y distribución.

Adquisición gradual de la propiedad de la tierra, imposición de monocultivos orientados a la exportación, dominio del mercado comercial de semillas bajo el régimen de patentes, determinación de los precios a través del Chicago Commodity Stock Exchange… son numerosos los ejemplos que demuestran lo acertado que estaba Ralph Nader cuando denunció que “el mundo no tiene libre comercio; tiene un comercio dirigido por las multinacionales”. Unos nuevos señores feudales para los que no hay más sujeción a principios que el del máximo beneficio.

Definitivamente Jean Ziegler tiene razón cuando afirma que el hambre es un “silencioso asesinato en masa. ¿Como puede sino denominarse a un negocio abyecto que considera el alimento como una mercancía más, que hace del hambre una mera variable sin importancia?

5 comentarios to “El voraz apetito de las multinacionales”

  1. Manu said

    No se que decir ante semejante noticia, ya que es tan terrible y dramatica que deberiamos hacer algo, pero es mas terrible todavia el pasotismo de la gente, ¿alguien te ha comentado algo a proposito de esta noticia?. Es desesperante ver como la gente sigue mirando hacia otro lado, mientras tengamos nuestro 1 mundo, nuestros ordenadores, mp3, mp4, cervecitas, ect, y no peligre nuestro sistema de vida, aunque mueran algunos cientos de miles de negritos o pordioseros del 3 mundo, no pasa nada, de forma que mejor mirar para otro lado, no vaya a ser que la noticia nos “joda” el partido de futbol o la vida tranquila de nuestros hijos.

    TERRIBLE

  2. Joseca said

    A veces lo he comentado. Uno de los grandes éxitos del sistema es hacer pasar por futiles acontecimientos que deberían ocupar día sí día también las portadas de los periódicos.

    Hechos como los que denuncio en esta entrada sólo se ofrecen como frías estadísticas, sin analizar las causas ni reflexionar sobre las soluciones.

    Sí, es terrible Manu, pero mientras el olor nauseabundo de la muerte no penetre en nuestras narices, mientras el hambre no golpee con desesperación la puerta de nuestra casa, mientras esos ojos de cuencas vacías de exijan explicaciones por televisión sino cara a cara… mientras tanto, los 11 niños que han fallecido por hambre en el tiempo que he tardado en escribir este comentario no dejarán de ser un número sin rostro y sin alma.

  3. Deprisa said

    Una auténtica verguenza, eso es lo que es. Mi abuelo decía siempre que en la tierra estaba la autentica riqueza porque mientras la tuvieramos siempre sacaríamos de donde comer. Parece que eso mismo lo tienen muy claro las multinacionales ¡Pero que asco que me dan!😦

  4. Pepe said

    Hola Joseca, pero seguimos sin aprender, seguimos dejandonos arrastrar por el sistema, vamos a trabajar, y contribuimos con alguna ONG para limpiar nuestra conciencia. Esa es la realidad, Gritamos pero nadie no oye, hablamos pero nadie nos escucha, razonamos y ¿Quién nos cree?.

    Cada día estoy más desilusionado, parecemos hojas que se dejan llevar por el viento y cuyo único objetivo es no llegar al suelo.

    En fin, no me hagas demasiado caso, que ando cansado y a veces es el cansancio el que habla por mi.

    No vemos en la lucha.

    Un abrazo.

  5. […] Como en alguna otra ocasión indiqué, no existe escasez de producción, obstáculos técnicos o costes económicos que impidan crear un nuevo orden alimentario planetario. Ese silencio asesinato en masa que es el hambre es la derivada lógica de un mercado, el de los alimentos, controlado por un pequeño grupo de multinacionales y bancos que domina todo el proceso de producción y distribución. […]

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